sábado, 22 de junio de 2013

Fin.

Todo acaba. Y sin avisar. Tantas horas de desasosiego, de agobio, de insomnio. Todo aquello tan terrible que, hace no mucho, apenas lograba vislumbrar en el horizonte de mi propio sino y no podía (o no quería) llegar a creer, ahora no es más que un recuerdo incómodo y desabrido. Un recuerdo insulso que, a pesar de constar de todo lujo de detalles, se nota falto de emoción, insensible. Como si todo lo anterior a la separación nunca hubiera ocurrido. O nunca hubiera terminado.
Y es irónico el recordar, no sin cierto esfuerzo, cómo todo aquello que ahora resulta angustioso de pensar, o quizás empalagoso, fue una vez la cumbre de la satisfacción y la dicha.
Es curioso, cómo pueden un par de palabras, que llegaron a serlo todo, no significar nada.

domingo, 29 de abril de 2012

Antiguas depresiones

He estado rebuscando entre mis archivos a la caza de algún buen texto escrito por mí y he encontrado algo que escribí en una de mis depresiones de adolescente. La verdad es que no recuerdo muy bien qué me ocurrió para sentirme así pero sé que estuve realmente mal durante unos días. Las hormonas, supongo.



Sentir que sucumbes, que la corriente te arrastra. Ser consciente de que por mucho esfuerzo que hagas, por mucha resistencia que opongas, ese resultado es inevitable. Un resultado que no se percibe desconocido o ajeno. Un incidente con desenlace devastador e irremediable. Una ola de proporciones descomunales aproximándose lentamente a la orilla, cuyas secuelas son bien conocidas, al igual que su origen, pero no por ello abate con menor ferocidad. Y sin embargo, a pesar del dolor, de la angustia, a pesar de saber que nada retornará a su estado original de equilibrio y que el porvenir depara una larga época de caos; un fulgor que se antepone al desconcierto, ligero pero constante, hallado exclusivamente en la soledad, en ese aislamiento parsimonioso que únicamente el éxtasis de la impotencia ante un desastre es capaz de crear. La calma antes de la tormenta.

jueves, 18 de agosto de 2011

Visita del Papa a Madrid

Estoy enfadada, molesta, irritada, enojada (cualquier cosa menos indignada...) con el asunto del Papa. No, no estoy en contra del Papa. No, no me molesta que venga. No, no me importa que se usen espacios públicos para ello. Sí, estoy harta de todo el movimiento de manifestaciones en contra de la JMJ.
Esta tarde al buscar noticias sobre la visita del Papa me he quedado fría al ser golpeada por imágenes como éstas:


Analicemos:

"Vuestro Papa es un nazi"
¿Un nazi? ¿Por qué? ¿Por no aceptar el matrimonio homosexual? Puede que la iglesia católica no lo acepte, pero si vamos a hablar de intolerancia tenemos un buen ejemplo con esta marcha laica. Insultos, ofensas y violencia es lo que han recibido los cristianos. Y sin embargo, ¿qué les ha hecho la iglesia a los homosexuales? ¿No estar de acuerdo con ellos? ¿Es esa un razón para llamar nazi a alguien?

"Iglesia y Estado separados"
Ahí llevan razón. El Gobierno de España es realmente católico. Se puede notar en algunas de sus leyes, tales como la legalidad del matrimonio homosexual, la ley del aborto, el proyecto de eliminar los crucifijos de los lugares públicos...

"¡Que no! ¡Que no con mis impuestos!"
Ésta me llama la atención. ¿No con sus impuestos? No comprendo a qué se refieren, teniendo en cuenta que todos los gastos de la JMJ los cubre la iglesia católica con el dinero que los voluntarios han donado para que movimientos como éste sean posibles. La Comunidad de Madrid sólo ha tenido que poner lugares públicos donde poder realizar esta visita.
Hay quien dice que Madrid ha tenido que pagar 50 millones de euros. En el hipotético caso de que esto fuese cierto, ese argumento seguiría sin tener valor alguno, ya que la venida del pontífice a España ha traído consigo muchísimo turismo y, por consiguiente, muchísimo dinero (más de 100 millones de euros para ser más exactos). Además, si realmente se ha pagado con dinero público (cosa que, reitero, dudo mucho), ¿de qué se quejan los ateos si yo, siendo heterosexual tengo que pagar impuestos que luego utilizan en el día del orgullo gay? Por no hablar del dinero del contribuyente que se ha tenido que gastar la Comunidad de Madrid en limpiar toda la basura que se acumuló en Sol tras el movimiento 15m.

"¡Ignorantes!"
Vale, ésta directamente me hace mucha gracia. ¿Son ignorantes los cristianos que vienen a ver al Papa porque creen en su religión o lo son ellos por no aceptar las creencias de otras personas? Además de quejarse sin motivo por unos impuestos que en realidad no han sido destinados a la JMJ.

"Pederastas"
Sin comentarios...

"Hemos venido pagando el autobús"
Esto hace referencia a que los jóvenes que han venido a ver al papa han recibido ayudas económicas para que les sea más fácil el transporte, el hospedaje y la alimentación durante su estancia en Madrid.
Nuevamente no entiendo de qué se quejan si esas ayudas son con dinero de la iglesia. ¿De qué se trata entonces? ¿Acaso ellos también quieren recibir dinero de la Iglesia pero siendo ateos? No lo comprendo...


Realmente me da mucho pesar contemplar tanta ignorancia en mi país. Sobre todo por parte de los jóvenes, que somos "el futuro". Así va España.
Simplemente increíble...